martes, 1 de mayo de 2012

Niño Herido y psicoterapia, Niño libre y coaching


Niño herido, mirada inexpresiva

Consulta de Coaching y Psicoterapia (Gestalt, PNL, Hipnosis Ericksoniana…) en Sabadell. 

La revisión y análisis de la figura del Niño interior difiere en Psicoterapia y en Coaching. Bajo un punto de vista terapéutico, el enfoque se centra en el Niño Herido, mientras que en Coaching, la mirada se dirige hacia el Niño Vital o Niño Libre.  La comprensión y dirección de trabajo, pues, tienen un enfoque distinto.  

El Niño interior es una figura metafórica que nos remite a las experiencias emocionales vividas en la infancia y que mantienen un registro, más o menos inconsciente en el adulto. Como niño vital o libre, contiene la carga arquetípica de la infancia espontánea, inocente, vital, entusiasmada con la vida y los aprendizajes, siempre dispuesta a aprender;  contiene también el poder emocional libre, como expresión de la autenticidad del ser... hasta que los mandatos sociales encarnados en las figuras parentales, la sociedad, la escuela, religiones etc... van minando y “modelando” esa espontaneidad. 

Freud ya habló en “El malestar de la cultura” sobre la dolorosa necesidad que la cultura impone de reprimir la natural espontaneidad e inocencia infantil. Sin embargo, la experiencia individual nos conduce a menudo a reprimir más de lo necesario, incluso en el contexto social en el que estamos inmersos. 


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El niño herido (y todos tenemos un niño herido en nuestro interior) suele contaminar la expresión del niño vital al que bloquea en su natural presencia. Desde nuestro adulto podemos intentar el contacto con la parte creativa y luminosa del niño libre, conviene tener presente que, en ocasiones la contaminación es tal que se impone un trabajo psicoterapéutico previo, incluso en procesos de coaching. 

El primer paso para recuperar la vitalidad del niño interior es no esconder la máscara que reprime al niño herido; a menudo con un trabajo retrospectivo sobre los recuerdos de la infancia; esto no quiere decir culpar a los otros (padres, educadores...) pues a menudo lo hicieron tan bien como pudieron, es más, tras la expresión real y creativa de ese dolor, el siguiente paso es el perdón a las figuras parentales (padre y madre normalmente o tutores en caso de orfandad). 

El término máscara vertido en el anterior párrafo no es gratuito, ya Jung utilizó este concepto con el nombre de “persona”, actualmente conocido también como “yo público” entre los post junguianos. Se trata de los mandatos sociales introyectados que esconden la expresión libre de nuestro yo y en ocasiones, incluso lo ahoga. La “persona”, en el sentido junguiano, tiene una huella inconsciente pero también, a poco que reflexionemos, descubriremos registros que podemos hacer conscientes. 


Niño libre, vital, espontáneo y creativo
¿Cómo nos comportamos en ocasiones y si “pudiéramos” lo haríamos de otro modo? ... ¿Qué prejuicios avanzamos para ahogar la sana expresión de nuestro ser? ... Es posible en este sentido una conversación entre el “yo social” y el “yo íntimo”, sin necesidad de profundizar excesivamente. 

La cuestión es:  como adultos, ¿cuánto hemos dejado atrás en el camino y cuánto podemos recuperar...?, ¿en qué modo detiene mi crecimiento como persona o bien en la consecución de un objetivo en concreto? 

Importante también saber diferenciar la expresión del dolor legítimo de aquél neurótico que recreamos constantemente, alimentado con un diálogo interno auto referente, auto exculpador y en general limitante. La responsabilidad del trabajo con el niño interior es siempre del adulto que decide retomar este viaje maravilloso. Esta responsabilidad está en el centro del trabajo de reparentalización promovido por algunas escuelas de Análisis Transaccional

Algunos indicios nos sugieren una dirección sobre el trabajo con el niño interior:  codependiencias, adicciones, paternidad (o maternidad) inadecuada, rabietas y reacciones emocionales exageradas, pautas perjudiciales y recurrentes en las relaciones, narcisismo exacerbado, problemas de intimidad, falta de realismo y fantasías inadecuadas entre otras muchas....  

El trabajo con el niño interior se realiza preferentemente en un contexto grupal, respetuoso y amoroso aunque también puede trabajarse individualmente. 

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