miércoles, 18 de septiembre de 2013

La voz y el sabor de la conciencia (ejercicios de pnl y gestalt)





Consulta de Coaching y Psicoterapia (Gestalt, PNL, Hipnosis Ericksoniana…) en Sabadell. 
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Seguimos ahondando en los ejercicios basados en pnl y gestalt para desarrollar la percepción interna subjetiva y la conciencia del mundo interno Trabajaremos ahora el oído y la voz y, posteriormente,  el gusto. Como en el anterior artículo, aumentar la conciencia de la realidad interior, recomiendo realizar previamente el ejercicio detallado en el post Conciencia somática y contacto en el mundo exterior, especialmente en lo relacionado al oído y el gusto.

Acomódate y practica un breve ejercicio de relajación (aquí encontrarás un ejemplo). 

Escoge una grabación de un sonido o la voz de alguien que puedas reproducir, escucha durante un minuto, después apaga la grabación y procura reproducir esa voz o sonido mentalmente, vuelve a escuchar y vuelve a reproducir mentalmente... después de unas prácticas, imagina ese sonido o esa voz más grave (baja) y después más aguda (alta), más rápida,  y más lenta.

Meditación Ho oponopono, para mejorar la vida.
 Elige un sonido o la voz de alguien que conozcas, pero ya sin grabación, procura reproducirlo internamente; haz esa voz o sonido más grave, después más agudo, como antes...  ¿cómo sonaría si fuera más rápida... y más lenta?.

Juega con ello, añade registros sonoros,  por ejemplo, ¿te imaginas a tu jef@ hablando con la voz del pato Donald? ¿te imaginas al director de tu oficina bancaria hablando como el pitufo gruñón?  Échale un poco de imaginación y juega con diferentes variables... Por cierto ponerle un poco de humor es una fórmula estupenda para recordar aquellos personajes que suelen acompañar nuestros recuerdos con un ingrato sentir, de este modo cambiamos la actitud, gracias a su sencillez es una eficaz herramienta terapéutica.

Escoge una pieza musical, puede ser tanto de música pop, clásica, heavy, da igual, lo único importante es que intervengan varios instrumentos. Escucha primero la globalidad de la pieza musical para, en una segunda fase, seguir la pista de un solo instrumento, después otro y así sucesivamente. ¿Puedes, una vez has apagado el reproductor, reproducir la pieza? Primero en su totalidad, después instrumento por instrumento...

Ráscate la oreja, la cabeza, la nariz... ¿te has dado cuenta del sonido que eso produce? frota la lengua con el paladar, inspira profundamente, percibe los sonidos internos... seguro que descubrirás otros con más matices...

Nutrición, salud mental y bienestar emocional
Puedes ahora extraer tus conclusiones acerca de las partes del ejercicio que te han resultado fáciles y aquellas en las que tienes que ahondar un poco más. ¿Qué asociaciones de ideas o inspiraciones te ha aportado el ejercicio? ¿Qué sonidos te relajan? ¿Cuáles te crispan? ¿Qué ruidos te son indiferentes (o al menos así te lo parecen)? ¿Algún tipo de música, instrumento o voz genera en ti una sensación o sentimiento peculiar? Es probable que los asocies incluso con imágenes, colores o recuerdos.... sigue explorando en tu darte cuenta.... 

En una siguiente fase puedes ahondar en la diferencia entre escuchar y oír...  ¿recuerdas lo que hicimos en el anterior ejercicio en cuanto a la escucha global y la detallada? Procura escuchar el sonido ambiente (global) y luego céntrate en sonidos detallados dentro del ambiente, por ejemplo paseando por la calle o, directamente, en una carretera concurrida... , en un bar o restaurante si comes fuera de casa, en el trabajo... combina con las instrucciones para el oído del articulo conciencia somática y contacto con el mundo exterior.  Presta atención en cualquier conversación al tono de voz, la modulación, el timbre.... al cómo dice lo que dice quien habla más que al qué dice... si profundizas en este ejercicio empezarás a hacer interesantes distinciones; eventualmente, podrás observar alguna incongruencia entre el contenido del mensaje y el modo en que se transmite, en este caso atiende más al cómo (dice lo que dice) que al qué (dice quien hablar) ....  Escucha activamente, implicando tu atenciónintención y sensibilidad....

Pasa a continuación al sentido del gusto. Practica con los cuatro gustos básicos, ácido, dulce, salado y amargo. Detén tu percepción, por ejemplo, en unos granos de azúcar en tu boca, ¿cómo sabes que “eso” es dulce? No busques respuestas verbales, sólo date cuenta de cómo sabes que eso es dulce; repite con unos granos de sal, unas gotas de limón o vinagre, unas hojas de endibia o escarola. Prueba con otros alimentos.

¿Puedes, una vez saboreado, limpiar tu boca con agua y volver a evocar ese sabor de “memoria“?

Salud y vitalidad a través de la dieta alcalina
Detente paladeando al comer, degusta cada bocado, respira a la vez que masticas más lentamente... ¿qué notas...?  Procura diferenciar los distintos sabores que componen la sinfonía de un plato, algunas personas suelen aumentar esta percepción cerrando los ojos. Sigue adentrándote en tu sentido del gusto, encuentra nuevas distinciones.... ¿te recuerda algo un sabor? ¿lo asocias con alguien o algo aun cuando no lo vincules con recuerdos concretos? ¿Puedes encontrar asociaciones entre los sabores y los colores...?

Más adelante completaré esta serie de ejercicios con otros dirigidos a los sentidos del olfato y el tacto, aunque tú mism@ puedes, si lo deseas, inventar ejercicios inspirados en estas sencillas pautas.

Tanto este como el anterior y sucesivos ejercicios ahondan en nuestro darnos cuenta, y es empezando por lo sencillo como se puede llegar a lo complejo. A veces lo obvio lo olvidamos y en el olvido nos perdemos fragmentos de vida. Los ejercicios de este artículo, pueden ayudarte (además de a lo ya apuntado) a darte  cuenta  cuando alguien expresa lo que siente o, dice algo distinto a lo que piensa o siente (incongruencias en la voz y el mensaje transmitido), incluyo ejercicios de este tipo en mi curso sobre comunicación “Los secretos de la comunicación eficaz".  

Con los ejercicios del sabor aprenderás a disfrutar más de lo que saboreas al comer, lo cual, además, ayuda a masticar más y mejor antes de deglutir. Por supuesto esto facilita la digestión y la sensación estar satisfecho con menos, incluyo y amplio ejercicios de estas características en mi programa “Adelgazar con la mente".  

Pero lo indicado son solamente algunos de los beneficios, descubre por ti mism@ otros; el principal es, como siempre el autodescubrimiento.

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sábado, 7 de septiembre de 2013

Enfermedad psicosomática, psicología positiva, el subconsciente y la sombra.

"La salud es vivir en armonía con uno mismo". Hipócrates
Consulta de Coaching y Psicoterapia (Gestalt, PNL, Hipnosis Ericksoniana…) en Sabadell.  
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La OMS ha calculado que la enfermedad psicosomática, se encuentra en el origen del 80% de las actuales enfermedades en Occidente; la llamada psicología positiva hace un especial énfasis en esta realidad obviando no obstante, la realidad de los contenidos alojados en la sombra del  subconsciente personal, cuando no en el inconsciente colectivo.

A la cabeza de estos desequilibrios emocionales y nerviosos varios encontramos el estrés, acompañando o no a la angustia y ansiedad, el insomnio, las fobias y adicciones de todo tipo, sin olvidar, claro está a la depresión

Para comprender y enfrentar mejor esta realidad, hace relativamente pocos años la psiconeuroinmunología,  inició una nueva andadura, uniendo en su cuerpo de conocimiento interdisciplinario  distintas fuentes de inspiración. 

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Algunas causas de estas descompensaciones psicosomáticas, podemos encontrarlas en el ritmo habitual de vida repleto de tensiones y estados de excitación, responsabilidades y  preocupaciones; podemos añadir otros factores como el ruido, la contaminación,  una alimentación empobrecida en nutrientes naturales y rica en grasas y excitantes y el  poco contacto con la Naturaleza. 

Pero hay algo más, las carencias que arrastramos desde niños, no porque nuestros padres nos hayan tenido descuidados, sino por una sencilla falta de saber cómo educar a un niño. Y no se trata solamente de una carencia de habilidades para educar, en realidad, nuestros padres son herederos de unas carencias similares en su educación a la vez que nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos y así podríamos remontarnos a los primeros homínidos.

En realidad el mito del pecado original encuentra un reflejo en la falta - del tipo que sea - registrada en el fondo de nuestro subconsciente, que afecta a toda la especie, probablemente desde que la humanidad es humanidad.

Esta sensación de estar en falta, o ser inadecuados, genera gran parte de los problemas de autoestima que están en el origen de muchos de los males emocionales e incluso psicosomáticos en nuestra sociedad. La solución, como casi siempre, la encontraremos en el interior de nuestro ser, no desde alguna receta o panacea exterior, sino en nuestro mundo interno, en la sombra de nuestro subconsciente en la que se alojan no sólo contenidos problemáticos, sino también verdaderos tesoros escondidos. 

Una antigua leyenda dice que los dioses, conocedores como son de los desequilibrios de la humanidad, decidieron esconder la divinidad humana al propio hombre para que no pudiéramos hacer un mal uso de ella. Debatieron durante días y días acerca de posibles lugares ocultos, desde altas cimas de montañas inaccesibles hasta la insondable profundidad de los mares, pasando por las impenetrables selvas. Todos los lugares propuestos les parecieron poco seguros pues sabían que, en algún momento, el hombre exploraría la naturaleza entera ávido de buscar “fuera”... y aquí encontraron la solución... 

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Esconderían dentro del hombre lo que esta rara especie tanto anhelaba. Añadieron una  medida cautelar a ello, el gran tesoro lo ocultarían bajo una capa de mentiras, faltas, culpa y dolor emocional que serían distintos en cada humano, en función de sus características personales, de tal modo que, para llegar al tesoro interno antes deberían enfrentar sus zonas oscuras.
  
Dejaron unas cuantas y sencillas instrucciones, algunas de ellas en los cuentos de niños cuando, por ejemplo, el príncipe deba enfrentar dragones para rescatar su reino o volver con su amada. El dragón de los cuentos de niños, simboliza las dificultades en el sendero del héroe para recuperar su reino interior, su tesoro escondido. Hasta aquí la leyenda.

Leí,  no recuerdo dónde,  que el presidente de la asociación de psicólogos de EEUU afirmó que “el optimismo es la mejor terapia contra las aberraciones de la mente humana”.  Un aserto muy propio de los seguidores de la psicología positiva tan de moda en ese país. Desconozco si se trata de un error de traducción pero no creo que la palabra “aberración” sea la más adecuada para tratar a las zonas dolidas de nuestro psiquismo, más si quien lo hace es un profesional de la salud mental.

Si,  tal y como afirma después, hay que devolverle a la psicología la misión fundamental que es “estudiar el espíritu humano en vez de centrarse en las patologías” (aserto muy en consonancia con la escuela humanista más propia de la tradición europea), deberemos adentrarnos también en esa zona oscura que distinguió Sigmund Freud y ha sido posteriormente investigada por otros estudiosos del alma humana.

La visión del subconsciente desde Freud hasta ahora, ha evolucionado considerablemente, dejando de ser solamente una especie de “vertedero” de las experiencias traumatizantes de nuestra vida, redeifiniéndose además como el lugar de nuestra alma que preside muchísimas posibilidades de evolución como personas y como especie.
Nutrición, salud mental, y bienestar emocional
 Antes de ello, la sabiduría de los cuentos nos invita a enfrentar a nuestro dragón, nuestras zonas olvidadas, nuestra sombra. Y no podemos hacerlo con la mentalidad de “combatir el enemigo interior” como algunos pregonan, pues si tratamos de enemigo a algo que es nuestro, estaremos atacándonos a nosotros mismos.

Si realmente queremos vivir "en armonía con nosotros mismos", tal y como dijo Hipócrates, debemos aprender a modificar el rechazo, la censura y el desprecio por las partes olvidadas (nuestras faltas, culpas y carencias internas) para modificarlas por el Amor con mayúsculas, el Amor que invita a la curiosidad, la aceptación y comprensión (no resignación ni dejar hacer) de nuestras partes repudiadas.

No olvidemos que ese rechazo es la fuente de la mayoría de enfermedades de origen psicosomático, no olvidemos tampoco que la distancia hacia nosotros mismos es la misma distancia que nos separa del otro, lo cual acrecienta el dolor y la incomprensión. El camino no es sencillo, comparto algunos postulados de la llamada “psicología positiva”, pero advierto también del peligro de creer que el sendero es, o debe ser,  un camino de rosas y sonrisas edulcoradas.

El dragón incomprendido nos espera, mas en su corazón, late un desesperado anhelo de sentirse acogido y no extraño en su propia casa; un deseo para ser él mismo y poder transmutar el endiablado fuego que escupen sus narices, en un cálido y energético rescoldo. 

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